EL TIRO POR LA CULATA DE LA REELECCIÓN

* La lección es clara: la ciudadanía sabe cuándo la reelección es buena y cuando ya no es viable

La tan mentada reelección que desgarra vestiduras y siembra debates a favor o en contra, no nació con MORENA ni la aprobó el congreso a petición del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador a su llegada en 2018 e inclusive ni siquiera fue propuesta de los actuales diputados federales que son mayoritariamente morenistas, por el contrario fue una idea del viejo régimen priísta, sí, de Peña Nieto.

La reforma que incluye la reelección fue aprobada en 2014 en el sexenio de Enrique Peña Nieto y los primeros casos de aspirantes a repetir en su cargo serían los electos en la contienda de 2015. La reforma política no fue tan cacareada como las llamadas reformas estructurales, entre ellas la energética, pero si fueron posibles gracias al Pacto por México en el cual plasmaron su firma los partidos PRI-PAN-PRD. Todos los partidos que hoy juegan en el banquillo de oposición dieron su aval a la reelección.

No voy abundar mucho en los argumentos con los cuales propusieron la incorporación de la reelección al marco legal, pero si es justo mencionar que se afirmaba que tres años no eran suficientes para ejecutar un plan de gobierno municipal, que la mayoría de las acciones se quedaban truncadas y que el gobierno entrante casi nunca le daba continuidad a los trabajos de su antecesor pese a que fueran del mismo partido.

La discusión de entonces oscilaba entre autorizar la reelección u optar por la ampliación de mandato a 4 años, pero esta última opción movía demasiado el calendario electoral y podría beneficiar a los en ese momento ocupantes de los cargos, por lo que al final se determinó la viabilidad de la reelección municipal y legislativa.

Cuando se autorizó la reelección nadie dijo que Enrique Peña Nieto quería permanecer en el cargo presidencial ni mucho menos, además de que se quedó muy en claro que esto solo sería para ayuntamientos y diputaciones, no aplicable a gobernadores y Presidencia de la República, lo que daba una cierta tranquilidad de que no se estaban vulnerando los supuestos de la revolución mexicana  de “sufragio efectivo no reelección”.

Vea amigo lector que, hace seis años, nadie daba por muerta la frase Maderista porque no afectaba a contienda presidencial y las elecciones en el interior del país no eran tan relevantes como para desgarrarse las vestiduras ni aquí ni en otro estado de la República. En ese entonces, el PRI aprobó la reelección porque le favorecía en varios estados y municipios no solo para gobernar, sino para garantizar las mayorías legislativas, pero el tiro le salió por la culata en 2018.

Por poner un ejemplo, en el Estado de México, en ese año lanzó a 25 alcaldes por la reelección y muchos de ellos ganaron, como por ejemplo, en el norte, Iván Esquer en Jocotitlán; Marisol González en Jiquipilco, Jesús Tolentino en Chimalhuacan o la alcaldesa de Ixtapaluca, Marisela Serrano y otros tantos más que pasaron inadvertidos ante la derrota de municipios claves ante el efecto AMLO.

Toluca con Fernando Zamora, en reelección, perdió; Carolina Monroy, en Metepec, por la relección, perdió y así cuadros importantes fueron derrotados no solo por el efecto AMLO sino por la decisión de la gente. La lección es clara: la ciudadanía sabe cuándo la reelección es buena y cuando ya no es viable.

PARA EL LIBRO DE CIVISMO… La oposición no puede quejarse de la reelección, cuando tiene ejemplo como el alcalde de Huixquilucan, quien buscó un segundo mandato en 2018 y lo consiguió y ahora dicho personaje, quiere poner a su esposa como presidenta municipal, como si se tratara de una monarquía donde los cargos se heredan o se dejan a los hijos o la esposa.

Hasta donde se sabe, Huixquilucan no es una gerencia, donde se pueda nombrar un encargado cada tres años y es por ello, que aunque suena rara la postulación de Enrique Garay por parte de MORENA, es una opción viable ante la burda visión feudal del panismo en este lugar.

PARA LA TAREA… También cabe mencionar que en Nezahualcóyotl, Juan Hugo de la Rosa también fue un alcalde de izquierda que repitió en el cargo, postulado por el PRD y ahora más cercano a MORENA y en ese entonces nadie dijo que por buscar la reelección iba a perder, por el contrario la población coincidía en un segundo plazo. Como ocurrirá en muchos otros municipios donde la ciudadanía apuesta por una segunda dosis de 4T. Posiblemente, Toluca, Metepec, Tejupilco, San Felipe del Progreso, Ecatepec y  Naucalpan, entre otros.

PARA EL LIBRO DE FINANZAS… La idea que sigue rondando en algunos actores es que los partidos donen parte de su dinero para comprar vacunas y con ello, ayudar a solucionar la grave crisis de la pandemia y el COVID19, de tal forma que el gobierno federal, los gobiernos municipales y los partidos puedan invertir ese presupuesto en cosas buenas y se gaste menos en las campañas.

Creo que todo suma si se hace con buenas intenciones, pero todo resta si se hace por mezquindad y pretendiendo el protagonismo de sacar raja en la contienda, ojala empiecen a caer los puntos sobre las is.

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